lunes, 2 de junio de 2014

Palabras de Alice parte 1

Si tan solo mis manos escribieran tan velozmente como las cosas que pienso…  esto… es una especie de castigo emocional…, el volver… siempre ha sido un castigo emocional, y quizá no por eso que todos piensan como de que huyo de un pasado no tan lejano, sino porque me doy cuenta de que muchas cosas las he dejado atrás solo por ser parte de esta sociedad.
En mi cuarto aun están aquellos libros de magia, aquellas cartas antiguas de tiempos que no quiero olvidar, quisiera poder escribir todo eso… porque seguramente un día olvidare que se sintió vivir todo eso, porque quizá en alguna parte, alguien, algún día pueda leer esto y saber como viví en secreto toda mi vida.
Soy una mentirosa.  Es todo lo que deben saber.
He mentido siempre para protegerme, y no de esas mentiras que todos decimos a veces, sino que he mentido sobre quién soy, y cuando vuelvo a este lugar, a este hogar donde nadie sabe todo lo que viví, se me revuelve el estómago, como quien vuelve a una escena del crimen.
Puede que hayan cambiado las paredes, que el piso no sea el mismo, y que el fuego se halla llevado la mayoría de los recuerdos, pero siento que me asechan en cada parte de esta casa.
He ocultado cosas a mí misma, trato de olvidar y pasar por alto, como hicieron todos esos que alguna vez estuvieron cerca de mí, tratando quizá de comprenderme, quizá tratando de sentirse importantes, de entenderse a sí mismos, o simplemente por tratar de acercarse a mí.
No se… a veces siento compasión por esas personas, que querían ser amigos míos, y se toparon con la sorpresa que lleva conocerme… antes solía ser menos discreta, no quería sentirme sola.
Ahora después de tantos años, se que no le contaré esto a nadie más… nunca más.  No he vuelto a hablar de eso.

No sabría bien como comenzar esta historia que no pretende ser extensa. Y estás en tu derecho de no creerme nada. 
No te diré mi nombre, ni las cosas que me apasionan, ni puedo decirte que es lo que quiero, solo puedo decirte que seguramente es lo más raro que oirás.

No sé si todo comenzó por ser especial, o por simple demencia, una persona normal hace lo que todos, pero yo no quería serlo, veía más allá de todo, a la gente, sus expresiones, sus emociones, sus necesidades, siempre he sido alguien que quiere controlar el mundo. Este universo paralelo me creo una doble vida que proteger, sentimientos desbordantes y cosas que dejé de preguntarme.
Creo que sería bueno comenzar por decir que veo gente que nadie mas ve, y no lo digo al estilo del niño de sexto sentido, no veo personas con pedazos menos ni nada de eso, veo a gente como tú o como yo, que me hablan y sonríen, que lloran y sufren, que aman…
Creo tener 9 años, cuando vi a la primera de estas personas, un chico amable, cariñoso y extraño, de pelo grisáceo, y tez blanca, la persona más maravillosa que haya conocido.
No paso tiempo en darme cuenta que nadie más podía verlo… y que nadie entendería lo que yo podía ver, supongo que eran otros tiempos, ahora la gente se cree cualquier cosa. El me pareció la persona más amable y preocupada por mí que haya conocido jamás, su sonrisa llenaba la oscuridad que había en mi corazón, había alguien que llenaba mi alma de persona despechada, de persona egoísta y solitaria. Supongo que me enamoré de él apenas le vi.
Cuando uno tiene un secreto, sea extraño o no, siente la necesidad de contarlo a alguien, a pesar de que no lo compartan o peor aún, no puedan verlo, sin embargo me he topado en este camino con mucha gente dispuesta a recibir mi historia, y a compartirla.
El se volvió sin quererlo, la razón por la que sonreía, la razón por la que sentirme especial, la razón de sentirme amada por primera vez.
Puedo describirle como una especie de fantasma, un alma que no es de este plano, pero que existe en otro de alguna forma, aunque aún hoy sigo sin entender porque yo puedo verlos y otras personas no.  Este “fantasma”, se volvió mi mejor amigo, pasábamos horas hablando, horas riendo, y una pequeña yo, llegando a la adolescencia, no podía comprender como algo que tenia podía causarme tanta felicidad y pena al mismo tiempo.
No quiero indagar en historias entre nosotros, aunque hay muchas que contar!, pero así como una bola de nieve que cae, no puedes detenerla.
Me volví muy creyente del misticismo, muy interesada en el ocultismo y en todo eso de fantasmas y hechizos, averiguando todo lo que la experiencia enseñaba y lo que podía aprender, dando énfasis en que no existía el maravilloso mundo del internet como ahora.
Fui la persona más feliz del mundo y la más desdichada, tenía algo mío que nadie podía quitarme, pero algo que nadie entendía. Como entiendes si no ves?
Quería que mis amigas lo entendieran, que mis padres supieran como era…  para no sentirme sola, aprendí a ser uno mismo, el podía usar mi cuerpo para comunicarse, como quien posee a alguien.
Todo eso hizo más fácil este acercamiento a las demás personas que no lo veían. Pero ahí está el error, cuando uno tiene un secreto de esta magnitud, es mejor no contárselo a nadie.
No tardaron en irse las personas cercanas, no tardé en parar en el psiquiatra, y claramente a mis 15 años, auto flagelarme.
No solo era él, con el tiempo, comencé a ver otras cosas, fantasmas, tener sueños extraños, etc, supongo que tengo un cierto ínfimo don místico.
Todo se fue dando y una cosa llevó a la otra.
Como decía, no solo estaba él, luego aparecieron más,  Sarid, Benjamín, Charlie, Emilio, Franz…  Todos diferentes, edades diferentes, países diferentes, ninguna relación entre si.
Pero todos traían felicidad a mi corazón de alguna u otra forma, ya había dominado el arte de compartir cuerpos, y me pasaba el día compartiendo con mis personas invisibles.
Cualquier adulto como yo ahora pensaría, que tengo múltiples personalidades, o algo por el estilo, no sabes cuantas veces no pensé lo mismo, “quizá estoy loca”.
Una frustración existencial, ya sabes, lidiar con la adolescencia, la depresión, el colegio, la soledad, unos padres que no te comprenden y un secreto que es toda tu vida que no puedes contarle a nadie. No se cuantas veces deseé ser normal, interesarme por los chicos como todas, o por las telenovelas, en vez de tener mi cabeza en un mundo diferente.
Hasta que apareció ella, un día llegó a mi escuela y me dijo, sin yo haberla conocido jamás, “soñé contigo, y se tu secreto”, ese día me di cuenta de que no estaba loca, ella podía verlos también.
Se convirtió en mi mejor amiga, y ellos la adoraban.

No sé como describir todas las cosas que pasaron, es casi como una telenovela mágica, donde hubo sangre, guerra, peleas, dolor, heridas, muchas cosas, todo relacionado con la magia, pude trasportarme en mis sueños a ese mundo de donde vienen ellos, tan igual a este, pero diferente, donde la magia existe.  Mi mente pasaba mas allá que en el mundo real.
Eran mis mejores amigos, con sus gustos, su música, sus problemas, supongo que aquí me nació el instinto de “big mama “, los veía como a mis hijos a los que debía proteger por sobre cualquier cosa que yo quisiera. Y quizá ese pensamiento fue lo que desencadenó mi vida como es ahora.

Sentía que éramos uno solo, ocupaban mi cuerpo y podía saber… sentir, el dolor, la pasión, la excitación, el amor… lo vivía tan profundamente, que podía comprender muy bien … cuando ellos sentían algo por alguna persona de este mundo.  A alguien a quien no podían tener…  Dicen que el amor es lo más importante, y como yo soy “big mama”, hago todo por mis hijos.
No me mal entiendas, no me arrepiento de nada. Ni trato de justificarme. Es puro amor, y supongo que en cierta forma, sentirme algo en la vida.
Así que los dejé usar mi cuerpo para amar… no se… no entiendo como… porque yo podía entender como se sentían ellos al amar a una chica o a un chico, pero sigo sin entender, como mis amigas viéndome a mí, a mi cuerpo, amaban a esa persona de todas maneras, siempre supieron que eran ellos, y no yo. Eran tan perceptivas? O eran desesperadas? No creo que lo sepa nunca.
Ellos amaron, terminaron, odiaron, lloraron por el amor, mientras yo, amaba a mi propio “fantasma”, una relación intensa, donde sentí que entregué todo mi amor… pero un amor que no podría ser real jamás… jamás podría decirle a nadie, que era él a quien amaba… ni a mis padres, ni a mi familia, no podría casarme con él, ni tener hijos, ni sacarme una fotografía… nada de eso…
Pero a pesar de mi inmenso dolor, lo seguía amando, porque él era todo lo que era. Lo necesitaba…
Pero pasó la desgracia, el darme cuenta de que me volvía invisible, que las cartas que llegaban no eran para mi, que los chocolates de san Valentín no eran para mi, que las ganas de juntarse conmigo no eran para mi… sino que para ellos, los amados. Me volví el fantasma.
Cambiamos de papeles en mi propia vida, y puedo decir con risa, que esa se volvió mi adicción, ocultarme para que nadie me hiciera daño detrás de ellos, que poseían mejores cualidades que las mías.

Dentro del mundo real, quería amar, quería encontrar a alguien, pero sentía que no tenía derecho a nadie, con tantas vidas amorosas que cuidar, y sigo con esa mala costumbre.  Tuve un par de novios, pero nadie digno de compartir mi secreto, así que opté por una vida llena de mentiras sobre mi real vida. Como iba a decirle a un chico todo esto?... ridículo no?
Me aferré mucho mas a mi amor “fantasma”, lo era todo para mí, pero como cada relación termina por algo… el… a quien yo mas amaba, me traicionó.
Su bondad se fue el día que supe que tuvo un hijo con alguien… y ese alguien no era yo… como mujer me ofendí a tal punto… que el dolor aún perdura…


Conocí a una chica, una persona que no se cómo definir, era como yo, veía lo que yo, tenía a alguien… como yo.  Y me acerqué a ella, enlazando nuestras vidas…
Sentía que tenia a alguien que podía entenderme muy bien, alguien que sabía más o menos por lo que pasaba, eso creía yo, y me obsesioné con ella, a un nivel que llegó a gustarme su manera de tratarme mal.
Tenía una muy mala fama, ya sabes, de chica fácil, pero no era eso, sino mas bien, siempre ha sido, el miedo a tener una relación, el miedo a ser amada… supongo que me hirió demasiado y muy joven.  Qué aun me cuesta amar.
Por medio de esta chica, conocí mucha gente, e hice cosas que toda persona joven hace, salir, carretear, enamorarme y romper, beber mucho, sin embargo dentro de esa normalidad, estaba este mundo, donde pasaban cosas mágicas, donde éramos cómplices de la misma historia.
Aparecieron otras personas, las anteriores se fueron yendo con el tiempo, porque lograron encontrar la felicidad, esa es otra historia claro.
Akai y Yui, un par de hermanos gemelos japoneses, a los cuales amo y a quienes aún veo.

Ya en la universidad, en una ciudad diferente, decidí dejar todo ese universo desastroso atrás, dolía ser quien era y me fui lejos. Pero ella se fue conmigo.
Conocí a dos amigas más, la cami y la nayu. A las cuales les conté este secreto, con circunstancias diferentes… pero éramos amigas.
No se ni como describir este enredo amoroso que pasó después…
Akai, se enamoro de la nayu, y yo cedí, pasando lo esperado, volviéndome el “fantasma”, ahora todo era muy sencillo, el amor que a ellos los unía, nos unía como amigas también.  Es triste y solitario… casi estúpido quizá… repetir las historias que quería olvidar.  Y yo seguía enamorada de esta chica que era como yo y que me trataba mal.
Yo no sabía… que a ella yo le gustaba también, no sabía, que a ella, le molestaba esta relación que tenia akai y la nayu, hasta el punto de separarlos. En vez de decirme que yo le gustaba… yo habría podido corresponderle fácilmente… Pero no lo hizo.
En vez de eso, nos juntamos por otro lado, comencé a salir con Demian… el “fantasma” de ella. Una relación que no fue a ningún lado… que me hiso sentir miserable… todo para terminar con Yui.  A quien ama ahora.
El engaño de nuevo… el chico con el que andaba, gustaba de alguien más… alguien que ocupaba mi cuerpo.  Algo que paso varias veces…
Soy una especie de marioneta, que hace lo que su deño le ordena, no tiene una real voluntad, no tiene una emoción real. Así me sentía, así me siento a veces.
De alguna forma, la chica y yo terminamos saliendo, una relación muy destructiva. Dolorosa… cansada. No éramos compatibles nada más. Y así como me han engañado, yo suelo hacerlo también. Cuando sentía que quería amar, engañaba, siempre me he auto engañado,  auto traicionado.

Con nuestro rompimiento, se quebró todo, todo lo que tenía, amigos, carretes, lazos,  y todo se volvió contra mí. Y volví a quedarme sola. 



1 comentario:

  1. La relación fue destructiva, tienes razón...yo me arme de un escudo para intentar soportar que le prestaras tu cuerpo a otros para que anduvieran haciendo cosas, intentando no sentirme mal por ello....pero por otro lado, no soy una santa y odiaba tanto eso que hacías que inconsciente-cociente busque herirte para que sintieras el dolor que yo sentía con lo que hacías...con esos amoríos fantasmas.

    Intente aceptarte como eras, para descubrir que una parte de mi odiaba ser la que tocaba una parte de una persona que lo era todo para mi en ese tiempo; y me defendí de ti de la peor forma. Lamento algunas cosas....pero otras, hasta el día de hoy, no me arrepiento del dolor que te provoque....porque si yo te dañe fue porque tu lo hiciste sin darte cuenta...o peor....sabiendo lo que hacías.

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